Pero tras ver situaciones actuales, pienso que un lado pesa enormemente más que otro.
En un lado la ciudadanía de a pie, y al otro los poderes económicos, políticos, y nobles.
Una mujer que usa una tarjeta para comprar pañales, es un delito, no lo dudo, pero las penas descompensadas, cuando vemos que los Puyol han seguido moviendo dinero, tras iniciar la investigación, y siguen sin pisar la cárcel.
Donde está el riesgo de destruir pruebas y de hacer desaparecer el dinero.
Jóvenes que se equivocan en años de juventud, empujados por el consumo de drogas, y delinquen, no lo dudo, pero son juzgados y reclamados para entrar en prisión años después cuando muchos han conseguido enderezar sus vidas, re insertarse en la sociedad, que es el objetivo último de las penas de cárcel, y tienen que cumplir.
Mientras que prescriben sin juzgar muchos delitos económicos.
Los tiempos se dilatan, las medidas cautelares no se cumplen, a veces ni se piden.
Total desequilibrio en la Justicia de este país.
Y si ya perdemos la fe en la Justicia, que nos queda en nuestra defensa.
Están desvirtuando desde la política las instituciones que garantizan nuestra seguridad.
Y no ven el peligro que supone este hecho, porque si el pueblo deja de confiar en los poderes, la situación se desestabiliza.
Ángeles Vela.